Juan Pablo Karnatz, productor agropecuario de Santiago del Estero y vocal de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), advirtió sobre el deterioro de una de las principales rutas para la salida de la producción del norte argentino. Además, cuestionó las dificultades de implementación del nuevo sistema de peajes y reclamó que las obras de reparación se concreten con rapidez.
El estado de las rutas nacionales y de los caminos rurales continúa siendo una preocupación para el sector agropecuario. En una entrevista realizada por el ingeniero Ignacio Berri para el programa radial Sintonía Informativa, Juan Pablo Karnatz, productor agropecuario de Santiago del Estero y dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), analizó las dificultades que enfrenta la infraestructura vial y su impacto en la logística de la producción.
Durante la conversación, el dirigente puso el foco en la situación de la Ruta Nacional 34, un corredor estratégico para el transporte de granos y otras producciones del norte argentino hacia los principales centros de comercialización y los puertos.
La Ruta 34, un corredor clave para el agro
Karnatz explicó que la logística agropecuaria argentina depende fuertemente del transporte por camión, mientras que la participación del ferrocarril continúa siendo reducida. Esta situación genera una elevada exigencia sobre las rutas, que necesitan mantenimiento e inversiones sostenidas para garantizar la circulación.
En ese contexto, destacó la importancia de la Ruta Nacional 34 para conectar las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero con Santa Fe y el área portuaria de Rosario.
Según señaló, el deterioro del corredor se profundizó durante el último año, como consecuencia de una buena cosecha en el norte del país, el incremento del tránsito de camiones y las abundantes precipitaciones.
La combinación de un mayor movimiento de cargas y las lluvias intensas agravó el estado de la calzada y las dificultades para circular.
Peajes: una transición con dificultades para los usuarios
Otro de los temas abordados fue el cambio en el sistema de concesión y cobro de peajes. Karnatz consideró necesaria la recuperación de las rutas, pero cuestionó la forma en que se llevó adelante la transición hacia el nuevo esquema.
De acuerdo con su relato, la adaptación del sistema electrónico generó inconvenientes operativos durante los primeros días, con una reducción de los carriles habilitados y dificultades para los usuarios.
También advirtió sobre el impacto que estos cambios pueden tener en los pequeños productores y en los vecinos que viven o trabajan a ambos lados de los puestos de peaje, especialmente en la zona de Fernández, Santiago del Estero.
El dirigente remarcó que anteriormente existían tarifas diferenciadas para los usuarios frentistas, quienes debían atravesar el peaje con frecuencia para desarrollar sus actividades cotidianas. Según explicó, esa modalidad dejó de estar disponible con el nuevo sistema.
En relación con los costos, mencionó durante la entrevista que la tarifa anterior era de $1.500 y que el nuevo esquema contemplaba un pago de $1.800 con TelePASE, frente a importes de hasta $3.700 mediante otros medios de pago electrónicos.
Karnatz aclaró, en los hechos, que las dificultades afectan especialmente a quienes todavía no cuentan con los medios digitales necesarios para abonar. Por eso, consideró que la transición podría haberse organizado mejor para evitar complicaciones a los usuarios habituales.
¿Cómo se financiará el mantenimiento de las rutas?
Más allá de la situación puntual de la Ruta Nacional 34, el dirigente sostuvo que el deterioro de la infraestructura vial es un problema extendido a distintas regiones de la Argentina, incluido el litoral y la provincia de Buenos Aires.
En su análisis, planteó que el financiamiento mediante peajes tiene limitaciones, porque existen rutas fundamentales para la producción y la circulación de la población que no podrían sostenerse exclusivamente con ese mecanismo sin exigir tarifas demasiado elevadas.
Por ese motivo, consideró necesario analizar cómo se financiarán las obras en aquellos corredores donde la recaudación por peajes no resulte suficiente.
Para Karnatz, la discusión no pasa solamente por el costo que deben afrontar los usuarios, sino también por garantizar que los recursos destinados a las rutas se traduzcan efectivamente en trabajos de reparación y mantenimiento.
Caminos rurales: otra preocupación para los productores
La infraestructura vial también comprende los caminos rurales, fundamentales para conectar los establecimientos agropecuarios con las rutas principales, trasladar insumos y sacar la producción.
Las dificultades de circulación pueden incrementar los costos logísticos y complicar el desarrollo de las actividades, especialmente durante los períodos de lluvias.
Aunque el eje principal de la entrevista estuvo puesto en la Ruta Nacional 34 y el sistema de peajes, la problemática refleja un desafío más amplio para el sector: contar con caminos y corredores viales en condiciones adecuadas para sostener la actividad productiva.
El reclamo del campo: que las obras se concreten
Al cierre de la entrevista, Karnatz insistió en la necesidad de que las reparaciones se realicen con rapidez y que se cumplan los compromisos asumidos en el marco del nuevo esquema de concesión.
El dirigente sostuvo que no considera negativo establecer tarifas que contribuyan a financiar el mantenimiento vial, siempre que las mejoras se concreten y los usuarios puedan comprobar los resultados.
La preocupación del sector agropecuario se centra, así, en dos cuestiones fundamentales: recuperar el estado de las rutas y encontrar mecanismos de financiamiento que permitan sostener la infraestructura sin trasladar costos excesivos a los productores.
La evolución de los trabajos sobre la Ruta Nacional 34 será clave para determinar si el nuevo sistema logra dar respuesta a una demanda histórica del campo argentino: contar con infraestructura adecuada para transportar la producción de manera segura y eficiente.
Entrevista: Ing. Ignacio Berri
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