El secretario de Agricultura y Ganadería de la provincia de Santa Fe, Ignacio Mántaras, participó de la Jornada a Campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina —IPCVA— en el establecimiento UNCOGA Feedlot Cooperativo, ubicado en Humboldt.
La actividad se desarrolló el jueves 13 de agosto bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen” y reunió a más de 400 productores, técnicos y representantes de la cadena ganadera. El encuentro contó además con la participación del INTA Rafaela.
Durante la jornada se analizaron alternativas para producir carne a partir de animales provenientes de rodeos lecheros, especialmente machos Holando, que durante muchos años fueron considerados un subproducto de escaso valor para los tambos.
Integrar la lechería y la producción de carne
Mántaras valoró que el encuentro se realizara en plena cuenca lechera santafesina y destacó la capacidad de adaptación de los productores argentinos.
“Estamos muy contentos de recibir al IPCVA en Humboldt, en una zona agrícola en sus orígenes y lechera por excelencia, con un evento ganadero hablando de carnes”, expresó el funcionario.
Según explicó, esta integración representa una oportunidad para que los establecimientos tamberos diversifiquen sus ingresos y reduzcan los riesgos propios de depender exclusivamente de la producción de leche.
En ese sentido, destacó el proyecto desarrollado por UNCOGA, que puso en funcionamiento un feedlot cooperativo destinado al engorde de machos Holando provenientes de los tambos asociados.
El establecimiento recibe animales de aproximadamente 180 a 200 kilos y, mediante un sistema de recría y terminación a corral, busca alcanzar pesos de faena de entre 430 y 460 kilos. La experiencia también abastece carnicerías vinculadas a la cooperativa en Rafaela y Sunchales.
“Muchos productores tamberos están comenzando a generar carne a través de sus rodeos lecheros. Es algo que ya se está viendo en la zona y que permite aprovechar recursos que antes no tenían el mismo valor”, señaló Mántaras.



Una alternativa para diversificar riesgos
El secretario provincial consideró que producir carne a partir de biotipos lecheros puede transformarse en una nueva unidad de negocio para los tambos.
“Es muy difícil que un productor enfocado en producir litros de leche piense también en un negocio de carne, pero este esquema permite entrar y salir de acuerdo con las necesidades del establecimiento y con las condiciones del mercado”, explicó.
Esta flexibilidad posibilita que cada productor decida qué cantidad de animales destinará a la reposición de vientres lecheros y cuáles podrán incorporarse a un sistema de producción de carne.
Para Mántaras, el modelo permite “jugar” con las diferentes alternativas productivas y decidir, según el momento, si resulta conveniente producir más carne o priorizar la actividad lechera.
Más eficiencia para recuperar el stock ganadero
El funcionario también analizó el escenario que atraviesa la ganadería argentina. Aseguró que actualmente existe una demanda internacional creciente de proteínas, aunque advirtió que recuperar el stock bovino nacional llevará tiempo.
Frente a esta situación, consideró necesario mejorar los índices productivos, aumentar los kilos obtenidos por animal y utilizar de manera más eficiente todos los recursos disponibles.
“Tenemos que mejorar nuestros índices productivos, cargar más kilos por animal logrado y aprovechar el stock lechero o los animales provenientes de un esquema lechero para producir carne”, sostuvo.
Durante la jornada también se presentaron experiencias vinculadas con el sistema conocido como Beef on Dairy, que combina genética carnicera con rodeos lecheros para obtener animales con mejores características productivas.
El programa del encuentro incluyó además exposiciones sobre trazabilidad electrónica, sanidad del Holando, tristeza bovina, calidad de carne y las nuevas exigencias ambientales de la Unión Europea.
“La carne argentina no se vende sola”
Otro de los ejes de la entrevista fue la discusión sobre el futuro del IPCVA y la posibilidad de modificar el sistema de aportes que financia al organismo.
Mántaras consideró legítimo debatir el funcionamiento de las instituciones y exigir mayores niveles de eficiencia, transparencia y resultados. Sin embargo, advirtió que convertir el aporte obligatorio en voluntario podría afectar seriamente la continuidad del Instituto.
“Un aporte voluntario pondría en riesgo la propia existencia del IPCVA. Es difícil pensar que un instituto pueda desarrollar una estrategia permanente, previsible y anticiparse a los mercados dependiendo de un flujo de fondos voluntario y atomizado”, afirmó.
El secretario señaló que la carne argentina tiene reconocimiento internacional por su calidad, pero sostuvo que eso no garantiza por sí solo su comercialización.
“La carne argentina es muy buena, todos lo sabemos, pero no se vende sola. Hay que competir con países que tienen sus propios institutos y por eso necesitamos una posición profesionalizada para salir al mundo”, remarcó.
Defender la herramienta y mejorar su funcionamiento
Mántaras aclaró que respaldar al IPCVA no significa evitar una revisión de su funcionamiento. Por el contrario, consideró necesario discutir qué tipo de instituto necesita actualmente la cadena ganadera.
“Es legítimo repensar el IPCVA, hacerlo más competitivo, más eficiente y revisar sus virtudes y defectos, pero no ponerlo en duda”, manifestó.
También recordó que el organismo pertenece principalmente a los actores privados de la cadena de ganados y carnes, mientras que el Estado nacional cumple funciones de supervisión y las provincias no intervienen directamente en su administración.
Finalmente, expresó que el debate debería permitir fortalecer al Instituto y mejorar su capacidad para generar información, acompañar a los productores y posicionar la carne argentina en los principales mercados internacionales.
“El IPCVA es una herramienta que tiene muchas virtudes. Tendrá también aspectos por mejorar, pero el objetivo debe ser que salga fortalecido de esta discusión”, concluyó.



