El consultor y exdirector general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, analizó los cambios que atraviesa el escenario internacional y sostuvo que Argentina tiene una oportunidad importante para fortalecer su posicionamiento como productor y proveedor de alimentos.
En un contexto mundial marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las reglas comerciales y una creciente demanda de alimentos, Manuel Otero planteó que el sector agropecuario argentino deberá adaptarse a un escenario cada vez más dinámico y competitivo.
El especialista destacó que Argentina cuenta con condiciones productivas, conocimiento, tecnología y experiencia para ocupar un lugar estratégico, aunque consideró que para aprovechar ese potencial será fundamental generar previsibilidad y construir políticas de largo plazo.
Un mundo con nuevas reglas
Otero señaló que el comercio internacional atraviesa un proceso de transformación y que los países productores de alimentos deben prestar especial atención a estos cambios.
Para Argentina, esto implica no solamente producir más, sino también participar activamente en los espacios donde se discuten las condiciones de acceso a los mercados y las reglas que determinarán el comercio agroalimentario de los próximos años.
En ese sentido, consideró necesario abandonar una mirada aislada y avanzar hacia una mayor integración con el mundo.
Tecnología e innovación como herramientas centrales
Otro de los aspectos destacados fue el fuerte proceso de transformación tecnológica que vive la agricultura.
La digitalización, la agricultura de precisión, la biotecnología, la inteligencia artificial y las nuevas herramientas aplicadas a la producción están modificando la manera de producir y administrar los recursos.
Para Otero, estos avances representan una oportunidad para aumentar la productividad y, al mismo tiempo, responder a las nuevas exigencias ambientales y de calidad que plantean los consumidores y los mercados.
Previsibilidad para producir e invertir
El consultor también puso el foco en la necesidad de generar condiciones estables para quienes producen e invierten.
Las decisiones en el sector agropecuario requieren planificación y horizontes de mediano y largo plazo. Por eso, contar con reglas previsibles aparece como una condición necesaria para continuar incorporando tecnología, mejorar la infraestructura y desarrollar nuevas inversiones.
Argentina frente a una oportunidad
Otero sostuvo que el país posee ventajas importantes gracias a la capacidad de sus productores y al nivel tecnológico alcanzado por buena parte de la agricultura argentina.
El desafío será transformar esas fortalezas en una estrategia que permita agregar valor, ampliar mercados y consolidar al país como un proveedor confiable dentro del sistema agroalimentario internacional.
En un mundo donde la seguridad alimentaria vuelve a ocupar un lugar central, el agro argentino aparece nuevamente frente a una oportunidad: combinar producción, conocimiento, innovación y una mayor inserción internacional para generar desarrollo.



